Sala 03 · Nota
La res y las abejas
Película relacionada: Bugonia (2025)
Ir a la opinión relacionadaLeí una crítica reciente sobre Bugonia que, más allá de gustarme o no, me dejó pensando en algo que la película parece insinuar de forma muy tenue, casi lateral, pero que visualmente se vuelve difícil de ignorar una vez que se instala la idea.
La crítica menciona el mito de la bugonia —la creencia de que las abejas nacen de la carne de una res sacrificada— y lo conecta con la lógica interna de la película. Confieso que, en una primera lectura, sentí que el texto flexeaba un poco la referencia: como si la cita mitológica estuviera ahí más para demostrar erudición que para empujar una lectura concreta. Aun así, la asociación se me quedó dando vueltas.
En Bugonia, los humanos mueren cuando la Andromedana rompe la burbuja que sostiene su modelo de la Tierra plana. La extinción no es presentada como clímax emocional, sino como una consecuencia casi administrativa. Lo verdaderamente llamativo ocurre después: en un planeta vacío, las abejas comienzan a multiplicarse y a repoblar el espacio que los humanos dejaron atrás.
Ahí es donde la idea empieza a tomar forma. Si en el mito la vida surge de la carne muerta de la res, aquí la vida —al menos simbólicamente— emerge tras la desaparición de la humanidad. Los humanos no son los protagonistas finales del relato, sino el material de tránsito. La res.
No sé hasta qué punto esta lectura sea consciente por parte de la película o si estoy forzando una interpretación que el guion nunca termina de articular con claridad. Pero el juego visual está ahí: la insistencia en mostrar un mundo que continúa sin nosotros, no como tragedia sino como reorganización. La extinción no como castigo, sino como paso intermedio.
En ese sentido, aunque me incomode la manera en que la crítica introduce el mito, coincido con ella en algo fundamental: Bugonia funciona mejor cuando se lee desde lo simbólico que cuando se intenta tomar en serio su lógica narrativa. La película no convence por lo que explica, sino por lo que deja flotando.
Sigo pensando que es una cinta irregular, incluso torpe en momentos, pero también me queda claro que su potencia visual y su insistencia formal permiten este tipo de regresos. Volver a pensarla, más que volver a verla, termina siendo su mayor mérito.