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Sala 02 · Opinión

À bout de souffle

Una película que, literalmente, cambió la historia.

Póster de À bout de souffle
  • Año1960
  • DirecciónJean‑Luc Godard
  • Duración1 h 21 min
  • PaísFrancia
  • IdiomaFrancés
  • Calificación5/5

Tengo la política personal (que a veces se parece a un deseo más bien) de ponerme al corriente con el visionado de los clásicos que, por negligente o desidioso, no he visto jamás en mi vida y terminar así de forjar en mi mente, poco a poco, el mapa del desarrollo y la cronología de la evolución de mi arte favorito.

Entiendo que mi pasión por el cine será clasificada como tal (simplemente como una mera afición) hasta que no haga el movimiento decisivo y necesario hacia la educación y aprendizaje estructurado del cine desde su perspectiva histórico-teórica. Ese movimiento intelectual que anhelo en mi vida se da, invariablemente, yendo mucho al cine. Recuperando esos visionados que perdí por haber nacido en los albores del siglo XXI. Leyendo obras literarias que gente más inteligente escribió siempre con pretexto de las películas, las historias y los personajes que en ellas viven y, claro, inmiscuyéndose en todas las conversaciones, personales y digitales, que ofrezcan una ventana hacia la historia, la técnica y el conocimiento que hay detrás de hacer películas. Hay un arte tan desarrollado en la industria de hacer cine que éste tiene que aprenderse, estudiarse y desarrollarse como cualquier otro reino del conocimiento humano. Hemos creado sociedades, academias, escuelas y todo tipo de organizaciones al rededor del quehacer cinematográfico con la sola finalidad de estudiar, desarrollar y evolucionar el arte de acuerdo a las exigencias del entorno y el momento actual.

Esta cinta en particular es clave fundamental para entender una (muy buena, la más significativa creo yo) etapa en el desarrollo de cómo pensamos, creamos y consumimos historias en cinta. Esos movimientos sociales e históricos que conocemos como “vanguardias” en el plano del arte son momentos en el tiempo donde un conjunto de personas más bien brillantes y creativas desarrollan un cuerpo idiosincrásico que los motiva a producir un cuerpo de arte subversivo, nuevo, o como malamente estamos acostumbrados a llamarlo: “raro”. Los creadores de una vanguardia, sin ánimos formales de crear tal cosa, son pioneros de la creación que buscan el encuentro con nuevas fronteras, que buscan observar y analizar su arte actual a través de la crítica y el cambio en sus mentes creativas. Si no fuera por la existencia y el trabajo de los pioneros vanguardistas, los procesos creativos y las técnicas de creación artística no se verían modificados en la historia, o cuando menos, no con el impulso disruptivo y novedoso necesario para ®evolucionar.

La razón por la que (obviamente) puse en tan alta estima esta cinta, incluso antes de verla en su totalidad, es porque, como dije, fue la precursora de la modernidad en el cine. Con esta película, Godard se ponía como uno de los principales precursores de la Nueva Ola Francesa (Nouvelle Vague) y, con ello, uno de los pioneros en el uso del cine como vehículo para la expresión artística personal de su autor, el uso del montaje y la fragmentación del tiempo como herramientas narrativas y estilísticas y, en lo general y más significativo, el rompimiento con la formalidad, las antiguas maneras de hacer cine y las acartonadas visiones del cine como representación, lleno de formularios y requerimientos. Godard redujo su equipo, se armó con una cámara de 16mm y tomó las calles como su foro para fundar así el modo en el que hacemos y pensamos películas al día de hoy.

Escrito por Miguel Bracamontes el